Blogia
cotorreando

Honorables deshonestos

Da pena decirlo, pero la verdad es que la clase política colombiana, toda, no ha evolucionado a lo positivo y sigue siendo sinónimo de mañas malsanas cuando de hacerse reelegir se trata.

Nadie le tiene confianza, al punto que, el procurador de la nación acaba de proponer regresar a la vieja usanza de untarle de tinta indeleble el dedo índice y tomarle la huella al elector para impedir el fraude.

Este método se implantó en el país al principio del Siglo XX, poco después de la guerra de los Cien Días y para entonces tuvo un resultado excelente por lo avanzado de su modernísima tecnología de punta pero después se volvió inocuo.

Cien años más tarde, en plena época de viajes espaciales, comunicaciones intercontinentales instantáneas inviolables y otras cosas más, los colombianos vamos a retroceder a los sistemas de seguridad del pasado.

El procurador cree que “Colombia debe retomar el uso de la antigua tinta indeleble en el dedo índice de los electores para evitar que los fraudes alteren los resultados de los comicios generales del próximo año”.

Las autoridades electorales en el 2006 deben evitar las irregularidades de los comicios parlamentarios anteriores cuando urgió la anulación de más de 1,5 millones de votos, por prácticas como la de la suplantación de electores.

Colombia tendrá en el 2006 dos jornadas electorales, la primera en marzo para Congreso. La segunda, con dos vueltas previstas para mayo y junio, cuando elegirá nuevo Presidente para el cuatrienio que irá hasta el 2010.

Aún cuando la mejor formula de seguridad es la moral del elegido y del elector Colombia no se puede pensar en eso. Las deshonestidades que tanto se habló de combatir, no solo están intactas, más que eso, fueron perfeccionadas en sus métodos de aplicación.

No creo que la tinta “indeleble” sea garantía de pureza electoral. Si los correctivos no van a la par de la tecnología 2006, su uso es inocuo y tolerante del delito creciente.

0 comentarios